1806. La Educación Pública en España

El Real Instituto Militar Pestalozziano de Madrid fue una institución educativa española creada por Real Orden el 23 de febrero de 1805, a instancias de Manuel Godoy.

La historia siempre la escriben quienes ganan y esa es una de las causas de que Manuel de Godoy, aquel guapo guardia de corps que a los 24 años era ministro universal de Carlos IV de España, gracias al hechizo que ejercía sobre el Rey y también sobre la reina María Luisa, haya pasado a la historia como una calamidad.

Quizá lo fue. Pero hoy se recuerda poco que, el 4 de noviembre de 1806, el Príncipe de la Paz inauguró en Madrid, en un edificio de la calle de San Bernardo, el Real Instituto Militar Pestalozziano, un centro educativo basado en los principios del pedagogo suizo (y masón) John Heinrich Pestalozzi. Esencialmente se trataba de un sistema de aprendizaje natural, basado en la experiencia, en el descubrimiento y la experimentación, y no en los dogmas. No excluía la religión, pero le daba tanta importancia como a la educación física (y hay que admitir que ésta era importante dentro de aquel método). Godoy añadió, en su “versión española”, un carácter castrense y elitista que no tenía por qué tener.

Lo importante es que aquel fue el primer intento de educación pública en España de carácter estatal. Y en él colaboraron reconocidos ilustrados y masones españoles, como el santanderino Manuel José Narganes de Posada, el murciano Juan Andújar y el sevillano Manuel María de Arjona y Cubas.

Aquel sueño duró muy poco. Fue fustigado sin compasión por la Iglesia católica, que mantenía desde tiempos inmemoriales el monopolio de la educación en España, y el propio Godoy tuvo que suprimirlo (escribió a Pestalozzi una amarga carta explicándoselo) en 1808, semanas antes de que él mismo y el rey Carlos IV fuesen arrojados del poder por el motín de Aranjuez.

Pero Goya pintó, por encargo del propio ministro, un cuadro titulado Godoy, protector de la Instrucción en el que Godoy aparece con el libro de Pestalozzi en la mano mientras que, ante él, un montón de alumnos trabajan… con escuadras y compases. El edificio del fondo es inventado, pero la simbología masónica es muy notoria. El cuadro fue destruido, pero se conserva una copia –recién restaurada– en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, obra del valenciano Agustín Esteve.