No Matéis a Fayyad

No Matéis a Fayyad

Las autoridades de Arabia Saudí han condenado a muerte al poeta Ashraf Fayyad, refugiado palestino de 35 años pero nacido en Arabia.

Se le acusa de apostasía, es decir, de abandonar la fe islámica, lo cual en ese país es un delito. Fayyad niega rotundamente que él haya dejado de ser musulmán. Pertenece a la organización británico-saudí de artistas “Edge of Arabia”. Esa entidad, que le conoce bien, atestigua que Fayyad no es en absoluto un apóstata y que la acusación es inventada.
Fayyad publicó en 2008 un libro de poemas, “Instrucciones en el interior”, de corte personal y filosófico, en el que cuenta sus experiencias como refugiado en un país como Arabia, donde estos son llamados “bidoon” (apátridas) y tratados como ciudadanos de última categoría. Pero también grabó en vídeo los actos arbitrarios de violencia que comete la Policía Religiosa saudí, la Mutaween, a la que filmó dando de latigazos a una persona. Desde que difundió esas imágenes su vida es un infierno.
Ha sido detenido varias veces. En el primer juicio, en agosto de 2013, la Policía Religiosa fue incapaz de demostrar sus acusaciones. Entonces le insultaron por fumar y por llevar el pelo corto. Dos falsos agentes testificaron contra él diciendo que había “insultado a Dios y al Profeta en público”, algo que él negó de inmediato.
Lo volvieron a detener meses después. Las autoridades cambiaron a los jueces y al fiscal, y le condenaron a 800 latigazos y a cuatro años de prisión. Fayyad apeló la sentencia y el nuevo magistrado, que no escuchó siquiera al poeta ni le permitió tener abogado, le condenó a muerte. Eso fue el viernes 20 de noviembre.
Los masones de todo el mundo defendemos ante todo la libertad de pensamiento. La Masonería se creó para reunir a personas que tienen ideas y creencias distintas y hacerles ver lo que les une y no lo que les separa. Pensamos que matar a un hombre por aquello en lo que lo que cree o por lo que deja de creer es un asesinato, porque nadie tiene derecho a gobernar el pensamiento de otro. Lo que puede ser un delito son las acciones; no el pensamiento, que es siempre libre. Y mantenemos que perseguir a una persona por sus creencias, lo mismo que impedir que un acusado tenga asistencia legal en un juicio, es una gravísima violación de los Derechos Humanos.
Ashraf Fayyad tiene 30 días para apelar su condena a muerte. En twitter escribía muy poco antes del juicio: “¿Quién dijo que yo me he rendido, que soy de los que abandonan?”
من قال أنني استسلمت ؟ أو انني من النوع الذي يستسلم ؟
Pero le pueden matar cualquier día de estos y por eso pedimos a todos ustedes que difundan este mensaje y que reclamen, como hacemos nosotros, la libertad de Ashraf Fayyad. En nombre de la justicia y de la dignidad de todos los seres humanos.
No matéis a Ashraf Fayyad.

لا تقتل أشرف فياض
Written on 24 Noviembre 2015