Birmania, un Brote de Libertad

Birmania, un Brote de Libertad

Los masones nacimos para fomentar el encuentro y la convivencia entre personas de diferentes opciones políticas y distintas creencias, y por eso en las Logias no solemos discutir ni de religión ni de política.

Pero hay asuntos que muy difícilmente podrían caber en lo que solemos entender por “política”, porque atañen directamente a la libertad, la igualdad, la fraternidad, a los derechos humanos y a la democracia. Es el caso de lo que está pasando en Birmania.
Esta antigua colonia británica, en la que florecieron numerosas logias masónicas durante casi un siglo, padece desde 1962 una de las más terribles dictaduras militares del mundo. Los generales, que en un tiempo se autodenominaron “socialistas”, han constituido desde hace más de medio siglo una casta de corruptos que mantienen esclavizada a buena parte de la población y que se han hecho inmensamente ricos gracias al contrabando de maderas preciosas como la teca, al monopolio del petróleo (hoy en decadencia) y al control del tráfico de drogas. Son famosos los “batallones de violadores”, grupos de militares (muchos de alta graduación) que se dedican a secuestrar y violar mujeres y niñas de diversas etnias y lugares. Cuando se cansan de ellas, sencillamente las matan.

Los militares birmanos prohibieron la Masonería, como han hecho y hacen prácticamente todos los dictadores del mundo.
El símbolo de la lucha contra la tiranía es una mujer de aspecto muy frágil (pero sólo de aspecto) que se llama Aung San Suu Kyi. Tiene 70 años y es hija de uno de los “padres de la patria” birmana. Basa sus ideas y su acción política en los “principios sagrados de la moral”, en la recuperación de la democracia y en la reconciliación de las diversas etnias birmanas. Su referente e inspirador es Gandhi. Ha pasado en la cárcel o en arresto domiciliario casi 16 años, pero los militares no se han atrevido a matarla porque es premio Nobel de la Paz, premio Nehru, premio Sájarov (el que le acaban de dar al bloguero saudí Raif Badawi), medalla de Oro del Congreso de EE UU, premio Václav Havel, premio Olof Palme y así hasta casi 40 distinciones internacionales.

Su partido ganó las “elecciones” de 1990, victoria inmediatamente anulada por los militares, que fueron decretando contra ella encarcelamiento tras encarcelamiento para ver si la gente se olvidaba de ella.
No lo consiguieron. El partido de Aung San Suu Kyi, la Liga nacional para la Democracia, acaba de obtener una amplia mayoría absoluta en las elecciones que el régimen “civil” que hay desde 2011 (en realidad una marioneta de los militares) tuvo que convocar, obligado por la presión internacional y por la ruina económica. Pero las autoridades prohibieron a la legendaria pacifista que se presentase. Y el Ejército ha designado a la mitad de los diputados del Parlamento. Muy serio no parece el proceso.
Hay dos posibilidades. O el Ejército vuelve a encarcelar a Aung San Suu Kyi y anula una vez más las elecciones, o la democracia y la libertad lograrán abrirse paso en Birmania por primera vez en más de medio siglo. Nosotros, desde nuestra pequeña Logia, queremos enviar todo nuestro afecto y apoyo a esta valiente mujer que lleva décadas jugándose la vida por la libertad, la igualdad, la fraternidad y los derechos humanos. Si ustedes hacen lo mismo, el mundo será un poco mejor. De eso se trata.
Written on 13 Noviembre 2015