
NUESTRA IDENTIDAD. NUESTRO COMPROMISO
Este taller nace en el año 2005 por el deseo de un grupo de personas de recuperar los trabajos y la forma de hacer que hubo en su logia madre. Todo el camino ha constituido un aprendizaje cuyo recorrido nos ha fortalecido y cohesionado, hemos construido nuestro taller aportando lo mejor de nosotros.
La fuerza de RENACIMIENTO nace de haber oído el clamor de sus miembros, que, perteneciendo a una orden con la plural conciencia de cada uno, en la que toda nueva obra es parte de la arquitectura total del universo, decidimos primero ser libres y segundo, ser constructores, partir de la materia inerte para hacerla viva en nuestras manos, unos palabra a palabra ó trazo a trazo, otros golpe a golpe ó compás a compás, el masón como el artista debe ir desvelando, alumbrando, ensanchando y descubriendo el mundo de la creación.
¿Qué hacemos aquí si no? ¿Cuándo y porque se hizo necesario al hombre lo inútil? ¿Qué parte de su ser respira para esta llaga? Ciertamente no venimos al templo a aplacar nuestros instintos, ni a obtener más poder ó más dinero. No, venimos con la esperanza de renacer a la luz.
Sostenemos que la vida del hombre se hace de encuentros, encuentros que nos envían estímulos, encuentros que nos frenan impulsos, la mayoría de nosotros nos encontramos aquí por algún encuentro en un punto de nuestras vidas.
La persona es libre para seleccionar de entre todos nuestros encuentros aquellos que nos hagan descubrir lo mejor de nuestro espíritu, para encontrar conjuntamente un desarrollo superior de nuestra facultades. La masonería no es solo una escuela de civismo, sino una escuela de sensibilidad para aprender a apreciar el fabuloso mundo que se nos ofrece y del que compartimos su existencia. Creemos que la sociedad a la que pertenecemos no se gozara tanto en lo que le sobra, cuando tanto tiene que dolerse en lo que le falta. Es obligación de la masonería del futuro y cada vez más en una sociedad que sigue despreciando cuanto ignora, descubrir y reconocer a personas de entre la masa ingente de individuos que vagan sin descubrir que son hombres.
No es baladí que los masones llamemos Arte Real a la construcción de nuestro templo, puesto que es un verdadero arte del espíritu, es una manifestación múltiple y diversa de una misma semilla diseminada por todo el planeta, que remueve en el hombre lo mejor de su ser, elevándole a la cima de su existencia. Y es así, por el símbolo y el rito, como podrá darse a conocer nuestro método, nuestra tolerancia, nuestra capacidad de mediación entre gentes que nunca nos comprenderían ó que nunca les comprenderíamos, hoy que afrontamos la historia conjunta de todos los pueblos.